El año de la reactivación petrolera en Colombia

Ante la coyuntura actual y la situación crítica en cuanto a la autosuficiencia de petróleo y gas, la industria se plantea nuevos retos con el fin de garantizar la seguridad energética y la estabilidad económica del país. El aprovechamiento de los yacimientos no convencionales, la exploración continental y las energías renovables se convierten en una oportunidad para posicionar a Colombia en términos de inversión y desarrollo.

Ing. German Espinosa.

Presidente cámara colombiana de bienes y servicios petroleros.

CAMPETROL.

En entrevista con el Ingeniero Germán Espinosa, Presidente Ejecutivo de Campetrol, Colombia energía conoció, de primera mano, la visión de la industria sobre el panorama actual, las expectativas y proyectos futuros. Asimismo, la preocupación del sector y las consecuencias que traería para Colombia el agotamiento de la autosuficiencia energética.

Colombia Energía: ¿Qué significa que 2019 sea el año de la reactivación petrolera en Colombia?

Germán Espinosa: El Gobierno Nacional a través del Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha tomado medidas en cuanto a la reactivación, como el proceso permanente de asignación de áreas (PPAA). En la primera ronda se firmaron 11 contratos, y luego de 3 años negociando la minuta de exploración offshore, se logró pasar los contratos de evaluación técnica a contrato de exploración y producción. En la segunda ronda se definirá el depósito de ofertas por parte de las compañías en dos segmentos. En el primero, la ANH ofrecerá un total de 23 proyectos, siendo la primera vez que las compañías solicitan la incorporación de asignación de áreas (27) junto a 9 que venían de la ronda anterior, es decir un ofrecimiento total de 59 áreas, convirtiéndose este en un hito de la historia petrolera reciente del país. Se espera entonces que, al finalizar el año, se tengan alrededor de 50 contratos nuevos firmados.

CE: Ante esta oportunidad de reactivación, ¿qué le puede decir Campetrol a sus afiliados, a las compañías de servicios que hacen parte de todo este abastecimiento?

GE: Nosotros hemos venido trabajando con nuestros afiliados de manera responsable y seria. La sostenibilidad del sector de hidrocarburos pasa necesariamente, por la ‘viabilidad’ del segmento de B&S. Somos conscientes de las limitaciones y dificultades que tiene el sector en términos de conflictividad social y desarrollo de los contratos de servicios petroleros, pero a pesar de ello, tenemos plena confianza de que esto se irá mejorando. Para este propósito, debemos seguir trabajando juntos, articulados: Gobierno, Industria y Territorio. 

CE: ¿Qué expectativas tienen para el cierre del 2019 e inicio del 2020?

GE: Además de la reactivación de la industria petrolera colombiana, nos encontramos ante una nueva situación que desde hace más de una década no teníamos en cuanto a proyectos offshore. Asimismo, se debe profundizar en la exploración continental y las energías renovables, de tal manera que ese conjunto de proyectos posicione a Colombia como un país interesante para la inversión y el desarrollo de la industria del petróleo y gas.

Por otra parte, resulta indispensable cambiar el modelo de relacionamiento del Gobierno y la industria, el cual durante 100 años ha sido transaccional, limitando, de esta manera, la inclusión del petróleo y gas dentro del territorio. Tenemos que orientarnos hacia modelos donde primen los acuerdos, la conversación, el diálogo, la concertación y existan agendas compartidas con el territorio, con el fin de poder adelantar todos los proyectos para el beneficio del país.

CE: ¿Qué función cumple el petróleo y gas en esta transición energética?

GE: Son las fuentes de generación de recursos que permitirán hacer la transición hacia las energías renovables. Este proceso requiere recursos, que tanto el petróleo como el gas pueden apalancar. Tenemos que garantizar la seguridad energética, que haya disponibilidad de energía abundante, económica y confiable para la sociedad colombiana. 

CE: Desde Campetrol, ¿cuáles cree que son las oportunidades que tiene Colombia si se desarrollan los yacimientos no convencionales?

GE: Debemos generar espacios de dialogo y hacer acuerdos en todos los niveles de la sociedad en cuanto a la utilización de los yacimientos no convencionales, porque con ello nos estamos jugando la seguridad energética y la estabilidad macroeconómica del país. Por nuestra parte, confiamos en que las cosas se están haciendo bien, el Consejo de Estado está tomando todas las precauciones del caso. El tema del fracking lo van a resolver en su momento, hay que esperar el veredicto de las comisiones encargadas del tema.

La decisión no es solamente si permitir o no el desarrollo de los YNC en Colombia. Primero lo primero: El fracking es una decisión de país, y debemos entender nuestras capacidades actuales,  pensar a futuro, evaluar qué Colombia queremos construir en el corto, mediano y largo plazo, entender los costos del desabastecimiento en todas sus dimensiones, y darle a los hidrocarburos y al desarrollo energético, el mismo papel que le dan hoy en las economías desarrolladas. Para Colombia, crecer económicamente sin garantizar las fuentes de energía es impensable. 

Tenemos mucho potencial en yacimientos no convencionales, un ejemplo de ello es el valle medio del Magdalena donde se calculan entre 2700 y 7000 millones de barriles; sin embargo, tenemos que verificar desde un punto de vista técnico si esas rocas son fracturables, su productividad, el tipo de fluido y la magnitud.  Se debe construir un modelo de desarrollo rentable, económico y principalmente sostenible, que combine la parte técnica, social y ambiental. Para este propósito, es indispensable avanzar con los Proyectos piloto de investigación integral (PPIIs), fuente de información confiable para evaluar los riesgos de su realización en Colombia, y también corroborar el potencial que los Yacimientos no Convencionales tienen.

CE: ¿Cuál sería el precio para Colombia si se quedara sin autosuficiencia energética?

GE: En el año 73 perdimos la autosuficiencia petrolera y tuvimos que importar petróleo, hasta que descubrimos Caño Limón. Desde esa fecha llevamos 33 años continuos de autosuficiencia. Estamos garantizando combustibles abundantes, económicos y confiables para la sociedad colombiana. Si perdemos esa condición, el costo para el país será insostenible, porque lo primero que se afectaría serían las exportaciones de petróleo y esto dejaría un hueco fiscal de un tamaño insalvable. Si eso nos llevara a importar petróleo, sería el colapso de la economía colombiana. En un escenario de desabastecimiento se afectaría todo el país y en primer lugar el presupuesto de los colombianos. 

El costo que implicaría importar crudo sería de unos $30 billones de pesos anuales, con lo cual la balanza comercial caería 6 puntos del PIB y representaría un déficit comercial del 8% del PIB. La TRM se depreciaría hasta los $5.468 pesos por dólar a 2029, y se perderían cerca de 4,5 billones de pesos en Regalías Petroleras. Así las cosas, se perderían aproximadamente 3 puntos en el crecimiento del PIB.

En términos de gas es aún más crítico, porque la sociedad colombiana depende de este recurso, de modo que los impactos económicos para el país serían funestos. Dado el escenario actual, para 2023 podríamos requerir la importación de gas extranjero para suplir la demanda interna. Lo anterior implicaría la compra de gas a un precio de  más del doble del costo interno, lo cual afectaría directamente las finanzas de los hogares y de los establecimientos comerciales e industriales, al incrementar exponencialmente el servicio de gas domiciliario.

CE: ¿qué veremos por parte de Campetrol en el principal evento del petróleo y gas colombiano?

GE: Estamos liderando la feria empresarial más importante del sector, un espacio comercial en el que se visibilizarán las innovaciones tecnológicas de la industria y nuevas formas de generación de energía que complementan la matriz energética. También vamos a tener un espacio de diálogo regional, en el cual diferentes actores compartirán experiencias relacionadas con el aporte de la industria al desarrollo económico, social y ambiental en sus comunidades. Por otra parte, en esta edición estaremos lanzando una rueda de negocios internacional, con el fin de impulsar espacios de negocios y networking entre compañías de E&P y de B&S y de servicios transversales a la industria.

En la Cumbre estaremos lanzando el libro “encadenamientos productivos”. Creemos que, si hablamos de proyectos que nos generan esperanza en cuanto a la seguridad energética y la estabilidad económica del país, como son el offshore, los yacimientos no convencionales, la exploración continental y las energías renovables, debemos traducir eso en beneficios para la comunidad, siendo incluyentes y capaces de generar encadenamientos productivos en términos regionales y locales de bienes y servicios y de empleo. 

Si no somos capaces de hacer eso, no vamos a tener la licencia social que necesitan los proyectos para poder garantizar su sostenibilidad, por ello, el libro será un aporte fundamental en cuanto a la explicación de qué son los encadenamientos, cómo se pueden hacer, cómo se pueden estructurar y  qué beneficios le traerán a las comunidades, entre otros temas, con los que buscamos que las regiones sean socias de todo el desarrollo, porque sin ellas creemos que esto no será posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *